Cuando la Deuda Técnica Es Realmente Buena
La gente usa el término “deuda técnica” para todo tipo de problemas.
Pero en su esencia, la deuda técnica significa esto: En algún momento, elegimos movernos más rápido. Intercambiamos cierta fluidez futura por resultados más rápidos. Ahora, debido a esa elección, pagamos un precio. No en dinero, sino en tiempo. Tiempo perdido en arreglar cosas, sortear decisiones antiguas o simplemente hacer la misma tarea una y otra vez. Ese es el interés de nuestra deuda.
No nos gusta el desperdicio. Se siente mal. Así que, naturalmente, queremos solucionar la deuda técnica.
Vamos a nuestros clientes y les decimos: “Vamos a solucionar este problema”.
Normalmente, escuchamos una de dos respuestas:
-
No. Necesitamos seguir avanzando rápido. No hay tiempo para mirar atrás.
-
De acuerdo, pero dedica solo una pequeña parte de tu semana a ello. Quizás un 20%.
La primera respuesta tiene sentido, al menos. ¿La segunda? No tanto.
¿Por qué dividir nuestro tiempo entre el trabajo que ayuda a la empresa del cliente y el trabajo que no lo hace? ¿No debería todo nuestro trabajo ayudar a la empresa?
Un cliente práctico podría decir: “Si tienes una idea que nos ahorra tiempo o dinero, muéstrame los números. Demuestra que vale la pena”. Si puedes dedicar 8 horas ahora para ahorrar 32 horas después, es un buen trato. Pero si se necesitan 40 horas para ahorrar 32, quizás no valga la pena.
A veces, la deuda técnica es una característica, no un error. Es la prueba de que te moviste rápido cuando importaba.
Las empresas que nunca acumulan deuda suelen ser las que nunca asumieron riesgos.
Eliminar el desperdicio se siente bien. Pero el objetivo real de un negocio no es solo eliminar el desperdicio. Es ganar dinero.
Trabajemos juntos
Lo lanzaste rápido y funcionó. Ahora necesitas saber qué deuda pagar primero.
30 minutos para auditar tu app no-code y priorizar qué arreglar.
Háblanos